Mi primera experiencia con el teatro la recuerdo con espanto, tenía unos 8 años cuando una tía me llevó a ver Mary Poppins, un musical repugnante, recuerdo que en un momento bajaban los actores del escenario y corrían sonrientes entre el público, lanzando pétalos al viento mientras cantaban una canción que hasta hoy retumba en mis pesadillas – “Chin chimenea, chin chimenea, chin chin cherón” – estupefacto veía a todos los demás niños en una especie de orgasmo colectivo mirando extasiados a los personajes de cuento caminar entre ellos, yo mientras tanto, me encogía en mi asiento sintiendo una temprana vergüenza ajena.Dos cosas se produjeron en mí como consecuencia de esa experiencia. La primera es que detesto desde mis tuétanos, todo tipo de musical y cualquier cosa que se le asemeje, incluyendo Sweeney Todd que me hizo vivir una experiencia cataléptica en pleno cine Pacífico. La segunda es que no quise pisar un teatro por años. Confieso, por lo tanto, que mi afición y gusto por el teatro son casi "de estreno".




1 comentarios:
Jajajaja vaya no soy el único con issues respecto del teatro, la primera obra que recuerdo fue Anita la huerfanita, igual por ahí de los 8 o 9 añós. Annie, exacto, con Cattone... ¿que tal?
Publicar un comentario en la entrada